Limpieza de las calles de Madrid

Madrid es la ciudad más llena de vida, historia y belleza de toda España. Es considerada una de las capitales más visitadas del mundo, la cuarta metrópoli más rica de Europa, cuna de la tercera bolsa de valores más importante del continente y residencia oficial del mandatario nacional y la monarquía española.

Su exquisita arquitectura civil y religiosa, sus zonas ajardinadas, sus esculturas urbanas y sus plazas, la convierten en una de las urbes más atractivas del planeta.

Sin duda, es una ciudad para ser admirada, pero sobre todo para ser conservada y cuidada por sus habitantes. La inversión en el mantenimiento y limpieza de sus espacios públicos es algo primordial. Especialmente en lo tocante, al ornato de las calles y avenidas madrileñas, pues constituyen la primera panorámica que los visitantes tendrán de la ciudad.

Calles como La Gran Vía, Alcalá, Zurbano, José Ortega y Gasset, Espíritu Santo, Génova, Paseo de la Castellana y el Paseo de Recoletos, son puntos neurálgicos en la comunicación vial, actividad comercial y turística de la región; pero a la vez, son grandes focos de concentración de desechos y basura de todo tipo. No en vano, Madrid ha sido una de las ciudades peor valoradas por los ciudadanos en el tema de salud pública.

El deterioro de importantes calles y avenidas es un tema de gran preocupación para los habitantes de la ciudad, quienes, ante el temor de la pérdida de su patrimonio, han exigido a la municipalidad medidas más contundentes para su atención y cuidado.

En respuesta, el Ayuntamiento de Madrid, a través de la Mesa de la limpieza, -ente encargado de salvaguardar las calles del problema de la suciedad- decretó en agosto de 2017 que duplicaría el número de calles principales y secundarias que reciben tratamientos de barrido, limpieza y mantenimiento, para lo cual incrementaría el número de trabajadores de 400 a 800.

En Las vías principales, de gran tránsito vehicular-peatonal, y más visitadas por los turistas, las labores de limpieza han comenzado a realizarse de forma diaria y exhaustiva. Las vías secundarias, por su parte, han recibido tratamientos de limpieza dos veces por semana, o hasta lograr condiciones de salubridad adecuadas.

Entre las tareas de limpieza ejecutadas por los trabajadores se encuentran, el barrido manual, remoción de árboles muertos y el uso de máquinas de hidropresión industriales para la limpieza profunda de las calles y aceras.

Un acierto el uso de Hidrolimpiadoras

Las hidrolimpiadoras, han sido de gran utilidad para la recuperación de las áreas públicas afectadas y han facilitado en buena medida las labores de mantenimiento, riego y desengrasado de avenidas y aceras, remoción de suciedad, tratamiento y gestión de residuos.

El ayuntamiento también se ha comprometido en reforzar los servicios de recogida puerta a puerta del material de cartón y vidrio generado en los ejes comerciales, para evitar su aglomeración.

Asimismo se ha puesto en marcha una campaña de sensibilización y concienciación dirigida a los pobladores, con la finalidad de promover una actitud cívica responsable ante este problema pues, aunque el gobierno madrileño incremente su inversión en el mantenimiento del municipio, no se obtendrán resultados favorables si los ciudadanos no trabajan en conjunto por conservar limpios sus espacios.

Recordemos que la capital es la segunda ciudad que más invierte en limpieza urbana, a razón de 78 euros por habitante al año. Esto es un indicador de que el problema no es presupuestal.

Con esta nueva inversión, cuyo valor estimado alcanza los 20 millones de euros anuales, y la ejecución de las medidas decretadas por la municipalidad, se ha podido observar mejoría en la limpieza de la vialidad, y una disminución considerable de los índices de ensuciamiento en términos semanales. Sólo restaría al Ayuntamiento mejorar los mecanismos de seguimiento y control de las tareas para garantizar que la basura no vuelva a ganar terreno.

A los ciudadanos, correspondería poner mayor empeño por preservar y conservar nuestra ciudad para las futuras generaciones, enseñándoles a nuestros hijos el amor por su ciudad y nuestros deberes hacia ella.

Aplicando eficiente y consecuentemente todas estas medidas y correctivos, la ciudad podrá convertirse en un lugar más limpio y sano para todos, recuperando el atractivo y belleza que siempre le ha distinguido y que tanto ha cautivado al mundo entero.

 

 

 

 

 

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